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IAEvaluaciónCriterio

El modelo que juzga a otro modelo también tiene sus manías

Usar un LLM para evaluar respuestas es lo más práctico que hay, y viene con tres sesgos medidos: premia lo largo, le pesa el orden y se puntúa mejor a sí mismo. Se puede usar, pero hay que calibrarlo.

Giancarlo Renato Palomino Huallpa

Quality Engineer · Lima, Perú

6 min de lectura

Tienes mil respuestas que evaluar y nadie para leerlas. La salida obvia, y la que recomienda medio sector, es poner a un modelo a puntuar las respuestas de otro modelo.

Funciona. Lo uso. Pero conviene saber qué estás contratando, porque ese juez llega con manías propias, y algunas están medidas.

Las tres manías que vas a encontrarte

Sesgos del juez, por orden de lo que me ha molestado

1 Verbosidad — a igualdad de contenido, puntúa mejor lo más largo.
2 Posición — el orden en que le das dos respuestas cambia cuál gana.
3 Autopreferencia — reconoce su propio estilo y lo premia.
Ninguna es un fallo de tu prompt. Vienen con el juez, y hay que contarlas.

La verbosidad es la que más distorsiona en la práctica. Si comparas dos respuestas correctas y una da tres frases de contexto de más, suele ganar la larga. Y eso te empuja justo donde no quieres ir: optimizar el producto para que escriba más.

La posición es la más fácil de comprobar y la más incómoda. Le das A y B, anota un ganador. Le das B y A —las mismas dos— y a veces cambia de opinión. No por maldad: porque el orden es parte de su contexto.

La autopreferencia importa cuando el juez y el evaluado son el mismo modelo o de la misma familia. Reconoce sus giros, su estructura, su forma de cerrar un párrafo, y los premia. Es como pedirle a alguien que corrija su propio examen con rúbrica ajena.

Cómo se neutralizan

No se quitan, pero se controlan bastante:

Lo que hago antes de fiarme de una puntuación

Evaluar cada respuesta sola, no comparando sin pareja no hay sesgo de posición; se puntúa contra una rúbrica
Si comparas, hazlo en los dos órdenes y si el ganador cambia, esa comparación no vale: es un empate
Juez de familia distinta a la del evaluado corta la autopreferencia de raíz
Rúbrica con criterios separados no «¿es buena?» sino «¿cita la fuente?», «¿responde lo que se preguntó?»
Pedir una nota del 1 al 10 se amontona todo en 7 y 8 y deja de distinguir nada

La última es la que más veces he tenido que corregir. Una nota del uno al diez suena informativa y no lo es: los modelos puntúan casi todo entre siete y ocho, y acabas con una métrica que no se mueve aunque el producto empeore.

Lo que sí funciona: criterios binarios y separados. ¿Contesta lo que se preguntó? Sí o no. ¿Se apoya en el documento recuperado? Sí o no. ¿Inventa algún dato que no esté en la fuente? Sí o no. Tres preguntas cerradas dan más información que una nota, y además se pueden auditar una por una.

El paso que casi nadie da: calibrar al juez

Esta es la parte que separa una evaluación de una ceremonia.

Antes de confiar en el juez, hay que medir si coincide con una persona.

Calibrar, una vez y cada cierto tiempo

01 Coge 50 casos y etiquétalos a mano alguien que sepa del dominio; es una tarde
02 Pásalos por el juez con la misma rúbrica, sin ver tus etiquetas
03 Mide el acuerdo en qué porcentaje coinciden, y dónde discrepan
04 Lee las discrepancias ahí está si el problema es la rúbrica o el juez
05 Repítelo cuando cambies de modelo el juez también se actualiza debajo
Si el acuerdo es bajo, el problema casi siempre es la rúbrica: está pidiendo un juicio que ni tú harías igual dos veces.

Ese cuarto paso es oro. Cuando leo las discrepancias, la mitad de las veces descubro que la rúbrica estaba mal escrita: pedía valorar algo subjetivo, o mezclaba dos criterios en una pregunta. Y la otra mitad descubro que yo tampoco tenía claro qué consideraba correcto, lo cual es aún más útil de saber.

Dónde no lo uso

Dos tipos de pregunta

Para esto, no

¿El importe es correcto?

¿Este usuario tiene permiso?

¿Existe este pedido?

Tienen respuesta verificable. Se comprueba contra la fuente, no se opina.

Para esto, sí

¿Responde lo que se preguntó?

¿Se apoya en el documento citado?

¿Mantiene el tono acordado?

No hay una cadena exacta que comparar, y aun así hay criterio que aplicar.

La columna izquierda es el error más caro que he visto en estas evaluaciones. Si puedes comprobar algo consultando la base de datos, consúltala. Poner a un modelo a opinar sobre un hecho verificable es cambiar una comprobación segura por una probable, y encima pagando por token.

El coste, que tampoco es cero

Un detalle práctico que se descubre tarde: evaluar también cuesta. Si tu conjunto tiene 300 casos, los ejecutas 5 veces para medir tasas y encima cada uno pasa por un juez, son 1.500 llamadas de producto y 1.500 de evaluación en cada ejecución.

Eso no cabe en cada cambio. Lo que hago: un subconjunto pequeño y barato en cada pull request —los casos críticos, sin juez, solo propiedades— y el conjunto completo con juez una vez al día o antes de publicar.


El juez automático es una herramienta buena y hace falta: sin él no hay forma de evaluar a escala. Pero es un instrumento de medida, y un instrumento de medida que nadie ha calibrado no es un instrumento: es una opinión con decimales.

Dedícale la tarde de los cincuenta casos etiquetados a mano. Es lo único que convierte ese número en algo que puedas defender en una reunión.