Tu próximo usuario puede no ser humano
Cada vez más tareas las hace un agente. No se queja, no llama a soporte y no te da una segunda oportunidad: se va a la competencia.
Giancarlo Renato Palomino Huallpa
Quality Engineer · Lima, Perú
Durante toda la historia del software probamos para una persona. Alguien con ojos, con paciencia limitada y con la capacidad de deducir que ese botón gris de abajo es el que continúa.
Esa suposición se está rompiendo. Cada vez más, quien completa una compra, rellena un formulario o consulta un saldo es un agente actuando por encargo de alguien.
Qué cambia cuando el usuario es un agente
No deduce, lee. Una persona entiende que el icono del carrito es el
carrito. Un agente necesita que ese elemento tenga un rol y un nombre. Si tu
botón es un div con una imagen dentro, para él no existe.
No tiene paciencia, tiene presupuesto. Cada paso adicional, cada reintento y cada pantalla intermedia consumen tokens, y los tokens cuestan dinero. Un flujo de nueve pasos no le resulta «pesado»: le resulta caro.
No se queja. Y esta es la parte incómoda. Una persona que se atasca escribe a soporte, deja una reseña, llama. Tienes una señal. Un agente que se atasca abandona en silencio y prueba en otro sitio. No hay ticket, no hay queja, no hay dato. Solo una venta que no ocurrió.
No perdona la ambigüedad. Dos botones que dicen «Continuar» son un problema menor para un humano, que mira el contexto. Para un agente son una bifurcación sin criterio.
Qué pasa cuando el flujo se atasca
Una persona
Reclama, deja reseña, llama a soporte
tienes una señal
Un agente
Se va en silencio y compra en otro sitio
no hay ticket, no hay queja, no hay dato
La señal que no vas a tener
Lo que más me preocupa de esto no es técnico. Es que el fallo es invisible.
Con usuarios humanos, un flujo roto genera ruido: reclamos, tickets, caída en el embudo que alguien acaba mirando. Con agentes, el mismo flujo roto genera exactamente nada. La curva baja un poco y se atribuye a la estacionalidad.
Cuando una parte relevante de tus transacciones venga de agentes —y va a venir— vas a necesitar detectar ese fallo antes, porque después no hay nadie que lo cuente.
Lo bueno: no hay que empezar de cero
Casi todo lo que hace un sistema navegable para un agente es lo mismo que lo hace accesible y comprobable:
Roles y nombres correctos. Estados anunciados de forma explícita. Mensajes de error asociados a su campo. Flujos sin pasos decorativos. Respuestas predecibles.
Es la misma lista de la accesibilidad, y la misma que hace que tus localizadores no se rompan en cada rediseño. Tres motivos distintos, una sola inversión.
Por dónde se empieza
Recorre tu flujo principal con un agente. Con el MCP de Playwright, sin darle pistas: que navegue solo. Donde se trabe, hay un problema que tus usuarios humanos están sorteando con paciencia.
Cuenta los pasos. Cuántas acciones necesita desde que entra hasta que completa. Ese número es tu factura.
Mira si puede saber que terminó. Muchos flujos acaban con un cambio visual que un humano interpreta y un agente no: sin confirmación explícita, no sabe si compró o no.
No hace falta rediseñar el producto para las máquinas. Hace falta dejar de asumir que al otro lado siempre hay alguien dispuesto a adivinar.