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IAQuality EngineeringCriterio

El testing dejó de ser aislado y pasó a ser asistido

La IA cambió la velocidad, la escala y lo que cuesta automatizar. No cambió quién decide qué merece una prueba.

Giancarlo Renato Palomino Huallpa

Quality Engineer · Lima, Perú

3 min de lectura

Durante quince años el trabajo de probar fue solitario. Uno leía el requisito, pensaba los casos, los escribía, los automatizaba y los mantenía. Todo el ciclo en la misma cabeza.

Eso se acabó, y conviene decirlo sin dramatismo: no porque la máquina piense mejor, sino porque hace en segundos la parte que nos consumía las tardes.

Lo que sí cambió

La velocidad de arranque. Reconocer una aplicación que no conoces costaba dos días de clicar y tomar notas. Hoy un agente recorre los flujos y devuelve el mapa mientras tú lees el requisito.

El costo de automatizar. El primer borrador de una prueba —el esqueleto, los localizadores, la estructura del archivo— dejó de ser trabajo. Y cuando algo cuesta la décima parte, se hace diez veces más.

La escala de los datos. Generar cien combinaciones con reglas cruzadas era tedioso y mecánico, y por eso se hacía mal. Ahora no.

Ese cambio es real y quien lo niegue va a quedarse atrás. Pero viene con una confusión que está costando cara.

Lo que no cambió

La máquina acelera la ejecución. No decide qué merece ejecutarse.

Un modelo te escribe treinta pruebas de un formulario. Ninguna de las treinta sabe que ese formulario alimenta el cálculo de una comisión, que la comisión se liquida los viernes, y que el error que de verdad duele aparece cuando el viernes es feriado.

Eso no está en el código ni en el requisito. Está en que alguien lleva seis meses en ese producto y escuchó al de negocio quejarse una vez.

Tres cosas siguen siendo humanas, y no por romanticismo:

Decidir qué probar. El riesgo se prioriza con contexto, no con estadística.

Interpretar un fallo. Una diferencia no es un defecto. Distinguirlas es criterio, y esa distinción decide si alguien pierde una tarde.

Defender una decisión. «No está listo» se sostiene ante una persona que quiere salir hoy. Ningún informe lo hace por ti.

En qué se van las diez horas

Antes

8 h teclear

2 h decidir

la ejecución era el cuello de botella

Ahora, si se hace bien

2 h teclear

8 h decidir

lo que suele pasar: teclear más

La proporción se invirtió. Lo honesto sería dedicar a pensar el tiempo que la máquina devolvió.

El riesgo de la mezcla

Lo que veo este año, y no en un equipo ni en dos: suites que crecieron el triple en seis meses y siguen sin atrapar los defectos que llegan a producción.

Se automatizó más porque automatizar salía barato. No se pensó más, porque pensar sigue costando lo mismo.

La proporción se invirtió. Antes, de cada diez horas, ocho eran teclear y dos decidir. Ahora teclear son dos, y lo honesto sería dedicar las ocho restantes a decidir mejor. Lo que suele pasar es que se dedican a teclear más.


El testing asistido no es el que produce más pruebas. Es el que dedica a pensar el tiempo que la máquina le devolvió.